El Nuevo Cine Argentino, un mes después de “Francia”
Por Matías Subizar.
“Francia “muestra la historia de una pareja separada que comparte la custodia de su pequeña hija y que por cuestiones económicas deben volver a compartir la casa. La niña debe sobrellevar la situación y entender cómo es la vida de los adultos. Una vida de la cual escapa a través de la utilización de su walkman.
“Tiene que ver con cómo fue mutando la familia en función de un sistema económico que ya es caduco: esa familia que uno imaginaba con el papá, la mamá y los hijos todos felices, tenía que ver con una sociedad que podía brindar trabajo, educación, salud, vivienda, que tenía una contención social” contó el director. Además agregó que para mostrar esta historia el punto de vista más sincero podía ser el de una niña.
“Francia” se caracteriza por contar una historia realista, o sea se trata una realidad cotidiana reconocible, narrada con un lenguaje sencillo, con una producción más sugerente que explícita, más expresiva que narrativa.
Esto es lo que intenta hacer el Nuevo Cine Argentino desde sus inicios, cuando empezaron a surgir sus primeros trabajos a mediados de la década del noventa. Según el crítico de cine Eduardo Antín “la rigurosa y abstracta apuesta de Rejtman y la tendencia hacia un nuevo realismo de los cortos compartían la búsqueda de la autenticidad y el mismo rechazo por las constantes de una cinematografía nacional obsoleta en lo estético, falsa en lo temático e ineficiente en lo económico”.
Martín Rejtman, de quien habla Antín, es el director de “Rapado” una de las primeras muestras que indicaron un cambio en el cine argentino. También en esos años se estrenó un film integrado por varios cortos producidos por estudiantes de cine y se llamó “Historias breves”.
En verdad, en la historia de la “pantalla grande” de nuestro país hubo un grupo de cineastas conocidos como la generación del 60, integrada por Fernando Birri, Fernando Solanas, Leonardo Favio, Lautaro Torre Nilsson que dieron lugar al nuevo cine argentino en esa época. Además de realizar películas de ficción, crearon los documentales comprometidos con la realidad, de orientación fuertemente política y social.
Ellos hicieron un quiebre con el cine anterior que según la crítica Josefina Sartora este se trataba de películas “alejadas de la realidad social, de un cine escapista y artificioso que alimentaba las fantasías de una numerosa clase media”.
Este cambio realizado por la generación del 60 no pudo afianzarse debido a la censura ejercida por la dictadura que sólo permitió la realización de comedias sin contenidos críticos que abundaron en esos años. Como ejemplo de estas se podría decir que alcanza con tener en cuenta las protagonizadas por los cantantes Ramón “Palito” Ortega o Sandro.
Recién en la década del noventa se puede iniciar un cambio y volver al cine pretendido por la generación del 60. Ellos realizaron y realizan su aporte ya que algunos participaron en la creación de diversas escuelas de cine. En esta década aparece la Fundación Universal del cine, el Centro de Investigación y Experimentación en Video y Cine (CIEVYC) y el Centro de Investigación Cinematográfica (CIC). Al mismo tiempo otras facultades le otorgaron más espacio al desarrollo del cine.
Sin dudas los festivales en distintos puntos del país aportan a la difusión de las distintas creaciones. Reapareció el Festival de Mar del Plata, el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.
A fines de siglo pasado comenzaron a surgir nuevos creadores como Adrián Caetano, Lucrecia Martel, Juan Villegas, Lisandro Alonso, Daniel Burman, Pablo Trapero, Albertina Carri, Ana Poliak, entre otros. Ellos tienen una gran cantidad de puntos en común en lo que respecta a idea y realizaciones, aunque no hay una homogeneidad absolutamente. Es precisamente esa diversidad que gira sobre ejes similares lo que hace interesante sus realizaciones.
El Nuevo Cine Argentino tiene entre sus principales nombres a “Los rubios” de Carri, “Bonaerense” de Trapero, “Trelew” de Arruti, “Pizza, birra y faso” de Caetano. Estas películas no son publicitadas de manera permanente, en parte por los cortos presupuestos, y esto tal vez provoque que las salas de los cines no se colmen haciendo que no dure demasiadas semanas en carteleras.
A veces se habla de películas “clandestinas” cuando se hace referencia a este tipo de cine. Es más, el mismo Caetano al hablar de “Francia” admitió que era un poco clandestina, aunque no por el bajo presupuesto sino “porque no fue anunciada con bombos y platillos”.
Pero hay también otro aspecto, ya que este tipo de cine no atrae al público en general. Es un público interesado en cuestiones sociales y que busca el compromiso en las creaciones. En cambio otro público, se podría decir el mayoritario, busca en el cine la distracción, la diversión.
Con respecto a la construcción del espectador el profesor Eduardo Shoenemann, de la Escuela de Artes, afirma que “estos realizadores por haber surgido de las diferentes escuelas de cine, no tienen en cuenta consideraciones sobre la recepción del espectador que es excluido en el proceso de generación del texto”. Además arguye que tienen mayor interés en mostrar que en narrar y exhibe sin pudor las propias huellas de la enunciación, sin lograr una estructura narrativa clásica.
El Nuevo Cine Argentino ha proporcionado un número importante de películas en los últimos quince años, que por más que no llenen las salas de los principales cines aportan a la construcción de una conciencia debido a la realidad de los temas de los cuales se ocupa. Debe fortalecer los espacios que tiene este tipo de cine, como lo son los festivales o lugares alternativos y tratar de llegar a la mayor cantidad de espectadores, y siempre manteniendo la libertad al momento de la realización.
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